Soy una persona que no esconde mucho. No uso la palabra NADA porque seguro algo se me pasará contarle a la gente. Así pues, cuando tengo novios o conatos de relaciones, generalmente alguien se entera. En este caso cuando intenté una relación con Mr. Bolas, la que se enteró fué mi amiga Liz, quien tiende a poner apodos a la gente. Ella lo vió y no dudó un momento…inmediatamente me llevó a la cocina de su casa y me dijo: “Con el poder que me otroga algún imprdente, este será llamado Mr. Bolas”, y no es que el hombre en cuestión fuese impúdico…no, el apodo iba enfocado a sus músculos, ya que parecía un ejemplo de chico fisiculturista de esos de revista. Claro…la pregunta obligada: ¿Cómo diablos te enrrollaste con un especímen así? ¿Acaso olvidaste que no es tu tipo de hombre?. No.. no lo había olvidado… La historia con Mr Bolas fué curiosa:
Yo trabajaba en una empresa vendiendo acero. Una de mis funciones era visitar clientes para anticipar pedidos y notificar a almacén. Como yo era nueva, agarré mi lista de 400 empresas y me dí una semana para recorrerlas todas y catalogarlas. 80 Empresas por día son demasiadas como para retener alguna cara, así que la vez que conocí a Mr Bolas, no la recuerdo, eso él nunca me lo perdonó. A las dos semanas yo estaba en la empresa y alguien me dice:
-Mixtli, te buscan
-Gracias. Buenas tardes
-Buenas. Mixtli? Cómo estás?
- Biennnnnn (alargando infinitamente la n para ver si así lo ubicaba)
-No me recuerdas verdad?
-Mmmmm. Pues honestamente no. Y si de algo me conoces seguro que no te ofenderás porque este diálogo es muy frecuente en mi vida
-Ya… soy —-
-Como si fueras Chin Lu
-Dueño de la empresa —-
- Como si … lo siento, en verdad lo siento. Pero no es personal, no recuerdo nada nada de nadie.
-No hay problema. Me comentaste que habían conseguido una cortadora nueva. Puedes mostrármela?
-Claro. Pasa
Y le hice el recorrido y el hizo obvio que eso era mera excusa. Cuando me ha pedido que nos veamos en un café algún día le he bromeado.
- Me encantará. Por favor, ten mi tarjeta (ya sé que ya la tienes pero por si eres como yo), apunta mi móvil personal y si cuando te conteste no se quién eres, dime por favor que eres el cliente que me ha hecho perder la tarde sin comprar un cuerno.
Yo no sentía atracción por él. Es más…un poco de aversión sí, debido a sus músculos. Un hombre que se ejercita tanto me da la misma impresión que una mujer que se maquilla demasiado: No ponen demasiado empeño en el intelecto. Pero como uno nunca debe generalizar, le dí una oportunidad a Mr Bolas.
Un día me citó para hacer un pedido. Yo llego, me bajo del coche y veo que están haciendo maniobras con un montacargas. Me acerco un poco más y veo que es Mr. Bolas haciendo maniobras con el montacargas. Para que luego no digan que una no tiene líbido…. se me encendió sólo con verlo así, encima del aparatejo y conduciéndolo con aquella naturalidad….
Así fué como del café pasamos rápidamente a la relación. Demasiado rápido diría yo. El problema con Mr Bolas no era la gran cosa y sí. Me explico:
Cuando pasó por primera vez (el acostarnos) yo no tenía calculado que pasaría. Me sedujo de una manera muy firme y linda. Hizo que lo deseara y ahi estaba yo, toda excitada y el sin haberme puesto una mano encima siquiera. Cuando fuimos a la cama, si dijo “con permiso” no lo escuché, y ahí lo tenía, directo conciso y preciso.
-Ouch! duele! (le dije a maneja de queja indirecta)
- Si, eso me han dicho (con una sonrisa de esas llamadas jactantes)
La siguiente semana me dice: Nos vemos?
-No puedo, tengo una cena con unos amigos
-No me llevas?
-Quieres ir?
-Si, quieres llevarme?
-No acostumbro, pero bueno…
Así fué como Liz conoció a Mr Bolas.
Luego fué una serie de fracasos en la cama. Un día le dije. Vamos a jugar a algo: Yo hago una cosa y tu me lo haces a mi.
-Para qué?
-Para jugar
-Me estás diciendo que vas a enseñarme a hacer las cosas?
-Nooooooooo. Es un juego
-No, tu tas loca. A mí déjame con mi técnica que así es como me funciona
Tuve que hacer otros intentos de comunicación hasta que un día me harté y le dije:
Mira niño…. para lo que tu haces, mejor te presto mi taladro y haces un agujero en la pared y todos contentos va?
Ese fué el fin de Mr. Bolas. El fin conmigo…no sé con su pared.